Huertos comunitarios de l’Ametlla del Vallès: impacto en la comunidad y agricultura urbana

Los huertos comunitarios de l’Ametlla del Vallès (Barcelona), integrados en el programa de agricultura urbana 3C Cultivemos el Clima y la Comunidad, afrontan el cultivo de otoño con optimismo. Con un grupo humano caracterizado por una buena sintonía, con 9 activistas y un técnico agrícola, este espacio va camino de su segundo año gracias al trabajo que ha implementado Humana con la colaboración del Ayuntamiento y la financiación de Fondation Air Liquide, un apoyo imprescindible y cuya aportación ha hecho que sea prácticamente gratuito para los activistas.

Sergi Jiménez, técnico agrícola, con Francisco Fernández, activista.

Las obras de preparación del espacio (quitar árboles, nivelar el terreno y cerrar el perímetro) se retrasaron un poco más de lo esperado, así que los huertos comunitarios de l’Ametlla del Vallès se pusieron en marcha en agosto de 2023, cuando llegaron los primeros activistas o usuarios con la intención de trabajar 20 parcelas individuales y 5 comunitarias.

Por otro lado, un elemento externo condicionó la actividad de los huertos desde entonces y lo sigue haciendo en la actualidad: las restricciones del consumo de agua para regar cultivos agrícolas debido a la situación de sequía que sufría y que aún sufre Cataluña.

Ante esta limitación, con una dotación mínima indispensable para el riego, se decidió que únicamente habría 5 parcelas activas. “Es una lástima”, reconoce Sergi Jiménez, técnico agrícola de Humana, «porque disponemos de un espacio de 2.000 metros cuadrados, pero apenas ocupamos 90 metros para bancales”.

La limitación del agua de riego no solo condiciona el espacio de cultivo, sino también el número de activistas. “Actualmente, contamos con 9, comparten las parcelas y fomentamos el trabajo en equipo”, indica Jiménez, “pero no podemos crecer dado que no tenemos acceso a más agua. Qué pena, porque tenemos un espacio con enormes posibilidades”.

«No podemos crecer dado que no tenemos acceso a más agua de cultivo. Qué pena, porque tenemos un espacio con enormes posibilidades»

sergi jiménez, técnico agrícola

En cualquier caso, los huertos de l’Ametlla del Vallès se han consolidado como un espacio de relación comunitaria intergeneracional, un punto de encuentro, un espacio para conocerse y promover un estilo de vida saludable y también una experiencia de autoaprendizaje con una producción que complementa la dieta diaria de las familias con hortalizas ecológicas de autoconsumo.

Asimismo, el equipo de activistas pone sobre la mesa las necesidades que existen en el territorio en torno a la seguridad alimentaria, y los problemas derivados de los modelos de producción relacionados con el cambio climático.

La aportación de Fondation Air Liquide

Fondation Air Liquide contribuye a este proyecto con una aportación que el equipo de 3C Cultivemos el Clima y la Comunidad agradece enormemente. La subvención de 11.700 euros se ha destinado a financiar elementos como kits de semillas; pesticidas e insecticidas ecológicos; kit de herramientas y equipos de jardinería; equipos del sistema de riego; materiales básicos para la formación al aire libre (sillas, pizarra portátil, mesa); impresión, materiales didácticos y visibilidad…

“Ha sido una ayuda fundamental para llevar a cabo esta iniciativa, estamos muy agradecidos por la confianza de Fondation Air Liquide”, coinciden los miembros de los huertos.

Entrada a los huertos comunitarios, situados muy cerca del centro urbano de l’Ametlla del Vallès.

Los huertos se hallan ahora en una fase de transición. “Estamos retirando los cultivos de verano, como el calabacín; en cambio, las berenjenas y pimientos pueden aguantar un poquito más. Y ya preparamos el terreno de lo que plantaremos con la vista puesta en el otoño y el invierno”, explica el técnico que asesora a los activistas.

Y añade: “Vamos a apostar por productos de secano como garbanzos y calçots, con la esperanza de que en un futuro se levanten las restricciones de agua y podamos tener más variedad y sobre todo más parcelas».

«Sucede que, cuando hay episodios de lluvia, como ha ocurrido recientemente, crecen hierbas competidoras en el terreno no cultivado y nos ocasiona doble trabajo: el que ya tenemos en los bancales y el que supone arreglar el resto del espacio. Por eso es importante disponer de todas parcelas de las que se habló en un principio”, afirma.

Sergi Jiménez habla con los activistas en los huertos comunitarios de l’Ametlla del Vallès.

La procedencia de los activistas es variada, aunque todos son vecinos de l’Ametlla del Vallès y comparten un elemento fundamental: disponen de tiempo libre y lo dedican a una actividad que les entretiene, les forma y les llena.

También coinciden en señalar que tanto las formaciones como el día a día “están bien organizados y la metodología es buena”. Ello repercute en la productividad y el buen manejo del grupo, que ha cambiado su perspectiva respecto al cuidado del planeta y los efectos que produce el cambio climático.

Los testimonios

Jose Ramos y Magdalena Martínez son miembros de Xarxa de Solidaritat, entidad local que cuenta con una parcela comunitaria abierta a todos los vecinos de l’Ametlla del Vallès, ya sean activistas o no.

“Queremos que esta parcela sea un remedio natural contra la soledad, que cree oportunidades para conversar, compartir y para la interacción social con beneficios para la salud mental. El estrés disminuye, la felicidad aumenta y la sensación de pertenencia se fortalece”, indican desde la asociación.

Jose y Magadalena, en la compostadora.

“Más allá de mi interés como miembro de la Xarxa, a título personal también me interesaba mucho participar en esta iniciativa”, explica Magdalena, “tengo un pequeño huerto en casa y siempre había querido aprender y sacarle más provecho. Nunca había cultivado en invierno, por ejemplo, y ya lo hice el año pasado. He aprendido mucho acerca del compostaje, el ciclo de los cultivos… Me encanta”.

Francisco Fernández, de 69 años, es otro de los activistas. Así explica cómo conoció este proyecto de agricultura urbana: “Vi una noticia en la web del Ayuntamiento acerca de su puesta en marcha. Yo había tenido un huerto municipal en Granollers, durante 20 años, junto a mi padre, pero tuve que dejarlo. Por eso tenía un interés previo y me apunté en cuanto pude. Tenía conocimientos de horticultura, claro, pero aquí he aprendido técnicas nuevas. Es una experiencia fantástica que disfruto un par de veces por semana. ¡Y qué decir de lo que cultivamos! ¡Está todo buenísimo!”.

Manuel Torres, en su parcela del huerto.

Manuel Torres, de 57 años, también tenía experiencia previa en el mundo de la horticultura, lo que le hace disfrutar aún más de los huertos de l’Ametlla del Vallès, un espacio en el que las personas de varias edades y orígenes se reúnen para cultivar la tierra, promueven la comunidad, reducen la soledad, mejoran la salud mental y fomentan la interacción social.

Publicado por Humana Fundación Pueblo para Pueblo

Humana Fundación Pueblo para Pueblo es una organización de la economía social que promueve desde 1987 la protección del medio ambiente mediante la reutilización del textil y lleva a cabo programas de cooperación en África, América Latina y Asia, así como de ayuda local, sensibilización y agricultura urbana en España.

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