3C en primera persona

Hay personas que está atravesando momentos difíciles y acudir al huerto, sentir el apoyo del resto de hortelanos, es fundamental

Mercedes Díaz-Oliver. Técnico de Medio Ambiente en San Agustín del Guadalix (Madrid)

“Conocí el Proyecto 3C de San Agustín del Guadalix cuando me incorporé a trabajar en el Ayuntamiento como técnico de Medio Ambiente. Sinceramente, me alegré mucho cuando me indicaron que existía un huerto urbano en el municipio.

La primera vez que lo visité, me encantó. Los hortelanos y la técnica que los acompaña habían creado un huerto precioso, bien organizado, cuidado con mucho cariño y, sobre todo, me gustó mucho el ambiente que se respiraba cuando entras en el huerto. 

El huerto urbano y, en concreto, el proyecto 3C de Humana, es un proyecto de gran relevancia en el municipio. Seguimos apostando por el proyecto; de hecho, se va a ampliar en los próximos meses para que más vecinos puedan disfrutar del mismo, puesto que es una actividad muy demandada por numerosos vecinos durante y tras la pandemia.  

Es impresionante el trabajo realizado por la anterior técnico de Medio Ambiente del municipio que fue quién inició el proyecto así como el equipo técnico de Humana y, por supuesto, de los hortelanos.

Sin duda, la actividad en el huerto ha influido enormemente en el bienestar físico y, sobre todo, psicológico de los activistas. Además de la producción hortofrutícola de calidad y ecológica, el huerto genera vínculos entre vecinos. Es un punto de encuentro donde se intercambian conocimientos, experiencias, vivencias. Es un huerto terapéutico a todos los niveles.

La posibilidad de conocer gente y hacer amigos es muy importante para disminuir la soledad a la que algunas personas se enfrentan, resaltando en los tiempos de crisis como los actuales en los que hay gente que está atravesando momentos difíciles y donde acudir al huerto, sentir el apoyo del resto de hortelanos es fundamental.

Considero que es necesario retomar la labor educativa que se llevaba a cabo antes de la crisis sanitaria en el huerto, esto es, las visitas y talleres dirigidas a los escolares de San Agustín. Los huertos son un aula de educación ambiental magnífica, donde los más pequeños aprenden de dónde vienen los alimentos, aprenden a cultivar y cuidar la tierra, conocen diferentes seres vivos y conocen los alimentos ecológicos y sanos que pueden comer. Es un espacio en el aprenden muchísimo, a la vez que se divierten. Y también nos gustaría poner en marcha en el futuro próximo un proyecto de compostaje”.


‘Dejé mi antiguo trabajo y ahora me dedico plenamente a la agricultura ecológica’

Manuel León. Activista en 3C Palomares del Río (Sevilla) desde 2017 a 2019

Mi primer contacto con la tierra se remonta a mi abuelo, que fue agricultor, aunque reconozco que a mí nunca me dio por la agricultura. Teníamos un huerto pequeñito en casa que precisamente cuidaba mi abuelo, luego se encargó mi padre… y ahí se quedó, porque a mí no me llamaba la atención. Sin embargo, un día me dio por plantar unas tomateras en el jardincito de mi casa… y aparecieron unos tomates estupendos. Repetí al año siguiente y en cambio no salió nada.

Ahí empezó el gusanillo, se plantó una semilla… porque fue entonces cuando me animé y decidí probar en aquel huerto pequeñito lo que había probado en mi jardín. Hice un curso de agricultura ecológica y fue allí cuando me di cuenta de los errores que había cometido con las tomateras. Empecé a formarme de forma autodidacta buscando información en internet, viendo tutoriales y poniendo en práctica lo que iba aprendiendo en el huertecito de casa y también en un huerto social al que me apunté.

Fue entonces cuando supe del 3C de Palomares del Río, me pareció un proyecto muy interesante dado que vivo en el pueblo de al lado, en Gelves. Me presenté con la intención de recibir únicamente la formación, porque no necesitaba huerto ninguno; sin embargo, me explicaron que eso no era posible, así que me involucré como un activista más.

Como he explicado, yo tenía conocimientos previos, no empecé de cero, pero aprendí muchísimo con el asesoramiento de Rocío, nuestra instructora. Puedes haber leído mucho y creer que sabes mucha teoría, pero la práctica lo es todo. Tener a Rocío al lado fue fundamental, sabía muchísimo y dirigía muy bien al grupo.

Estuve dos años estupendos, fue una experiencia muy gratificante. En mi caso, no me interesaba tanto la producción, que siempre fue magnífica, sino experimentar y aprender la reacción de la tierra ante ideas nuevas que me iban surgiendo. Experimenté en los cinco bancales que tenía a mi disposición, también había espacios comunes que debíamos mantener entre todos. Nuestro grupo funcionó muy bien, la verdad.

En 2019 acabó mi experiencia en Palomares del Río y me animé a montar una cooperativa con un antiguo compañero de trabajo en una pequeña finca de Trigueros, en Huelva. Lamentablemente, aquello no cuajó. Al mismo tiempo, empecé a trabajar junto a un agricultor de Palomares: apostamos por la agricultura ecológica, pero por un motivo o por otro, y con el confinamiento por medio, este proyecto tampoco fructificó.

Desde el mes de marzo de 2021 estoy trabajando en una parcela en mi pueblo. He dejado de lado mi antigua profesión, me dedicaba a la edición de audiovisuales, y me dedico plenamente a la producción ecológica. Me encargo de todo, desde plantar la semilla hasta llevar el producto a casa. Es duro, pero me siento libre y quiero seguir adelante con este sueño por el que estoy luchando”.


Nuestros activistas demostraron que un espacio residual se puede convertir en un auténtico vergel

Albert Amorós. Instructor de 3C desde 2014 a 2018

“Conocí el proyecto 3C a través de un amigo, me dijo que en Humana buscaban a alguien con experiencia en agricultura aplicada a la cooperación al desarrollo, y me pareció muy interesante. Empecé a tiempo parcial y en pocos meses pude dedicarme de pleno, una vez afianzado el programa 3C.

Durante los cuatro años en que trabajé, estuve implicado en 11 huertos distintos, de los que tuve la oportunidad de impulsar y colaborar en el diseño de siete. Una vez se pusieron en marcha, fui técnico de referencia o instructor en tres de ellos.

Echando la vista atrás, lo que me llenó y lo que me llevé tras completar mi etapa fue la suerte de poner en marcha distintos proyectos. Es un proceso muy motivador que cautiva tanto a las personas activistas como a las que estamos en la organización. Buscar terrenos y recursos; convocar y organizar al grupo, cada uno con su origen e intereses; buscar y definir el objetivo común… Y lo mejor: ¡manos a la obra, todos a una a por otro 3C!

Actualmente, en nuestra sociedad vivimos un momento en el que cuesta poner en valor el intercambio de conocimientos y de experiencias cara a cara. Vamos a lo rápido. Los nietos apenas hablan con los abuelos, porque los estímulos que recibimos nos dirigen hacia otro tipo de relaciones interpersonales, más frías y distantes.

Sin embargo, en cada huerto 3C, el móvil se guardaba en la taquilla, porque teníamos trabajo real que hacer con personas reales. Había que esforzarse para que el proyecto funcionase, teníamos que mover herramientas y tierra, estábamos trabajando con seres vivos, las plantas, que dejarían de agradecer nuestra dedicación privándonos de sus frutos en cuanto dejásemos de atenderlas como es debido. Ahora lo llaman mindfulness. Para mí es trabajar codo a codo, concentrados, de forma efectiva. Eso une a las personas más que cualquier emoticono.

Impulsando el proyecto 3C aprendí que, si tienes un objetivo claro, un equipo de 15 personas motivadas es capaz de conseguir grandes logros. Nuestros activistas demostraron en muchas ocasiones que un espacio residual se puede convertir en auténtico vergel.

Ahora, con la perspectiva que da un nuevo trabajo (soy técnico en dinamización de huertos municipales en el ayuntamiento barcelonés de Barberà del Vallès), puedo afirmar que participar en ese proceso fue una experiencia alucinante. No hablo de los buenos momentos solamente; en ocasiones la situación podía complicarse, por ejemplo, cuando alguien no cumplía con su parte del trato. En esos momentos es cuando uno hace acopio de coraje y aprende. Si algo me gusta del 3C es que no era tan fácil, y precisamente superar las adversidades que se iban presentando exigía estar a tope. Es lo que, mirando atrás mi etapa en 3C, veo como un necesario aprendizaje personal, por lo que se refiere tanto a la relación con los activistas como en otros ámbitos más técnicos.


Isla de Tercia – Sevilla, ejemplo de sostenibilidad

El 3C Isla de Tercia-Sevilla es un buen ejemplo de buenos resultados y de sostenibilidad más allá de la intervención del equipo del Programa: culminó a principios de 2021 pero su labor continúa gracias a que buena parte de los activistas se han integrado en la Asociación Agroecología Isla de Tercia, y así han encontrado la continuidad en la labor desarrollada hasta el momento.

El huerto está ubicado en la Isla de Tercia, junto a las instalaciones de RTVE al norte del Parque del Alamillo. El terreno está gestionado por la Asociación Agroecología Isla de Tercia, con la que Humana firmó un convenio de colaboración. Entre los usuarios destacaban dos colectivos: Cruz Roja Española, a través del Área de Mayores, y el Grupo de Trabajo de los Huertos de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Sevilla.

3C Isla de Tercia ha contado además con el apoyo de Supermercados Dia y Air Liquide.

En 2019, el huerto social de la Isla de Tercia fue seleccionado como “Huerto del mes” en el boletín que elabora la Agencia de Gestión Agraria y Pesquera, de la Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía.

Entrega de Diplomas a los activistas de 3C-Isla de Tercia, organizada en enero de 2021
3C Cultivemos el Clima y la Comunidad.

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